Aperitivos, cervezas, helados, cócteles, copas,
comidas con sobremesa, picoteo, “tumbing”… en vacaciones es fácil recuperar los
kilos que tanto nos ha costado perder si nos saltamos los buenos hábitos. No
hace falta que sigas una dieta.
Puedes comer de todo, dulce y salado, siempre que
lo hagas de forma inteligente: en pequeñas cantidades repartidas en cinco
ingestas, realizando actividades físicas, tomando alimentos sanos, mucha fruta y mucha agua.
Las bebidas: la mejor bebida es siempre el
agua fresca. La
cerveza tiene un gran poder hidratante y drenante, pero no es recomendable para menores además hace que tu tripa se hinche. Mejor
sin alcohol. Si puedes, evita los refrescos, te hinchan y, aunque sean
light, contienen edulcorantes poco saludables. Los cubatas son un enemigo íntimo del deportista. Los zumos naturales sin azúcar
añadido son una excelente opción, sobre todo si llevan zanahoria.
Comidas: aprovecha si estás en la playa para comer pescados
y moluscos (a la plancha o al vapor engordan poquísimo). Controla la cantidad
de pan y salsas y, sobre todo, los postres dulces. Si tomas paella, que sea
plato único; de postre, una infusión o un helado de hielo. No
renuncies a los helados pero tómalos mejor entre horas y antes de la noche para
que puedas quemarlos. Para picar, nada como la fruta fresca o un puñadito de
frutos secos (las pipas de calabaza peladas son excelentes y contienen muchos
antioxidantes).
Muévete. Evita pasar horas tumbado bajo el sol. Después
de cada comida, da un paseo en lugar de tumbarte e incluso adelgazarás. Si te
bañas y paseas varias veces al día estarás haciendo tanto ejercicio como en un
gimnasio. Juega a las palas, al voley, haz abdominales y estiramientos ...
En la playa, caminar por la orilla no sólo es un
ejercicio excelente sino que masajea tus pies y activa la circulación. Si andas
dentro del agua, la resistencia se intensifica y aumenta la quema de calorías.
Saltar olas, nadar o hacer “running acuático” es uno de los entrenamientos más
duros que existen. Por la tarde, camina por el paseo marítimo para relajarte
con el sonido del mar. De noche, ¡a bailar!
En los hoteles: Apúntate a las clases de aeróbic,
aquagym, baile, palas, juegos acuáticos, aunque la mayoría sean personas
mayores, te divertirás y quemarás muchas calorías.
En la
piscina: Queda
con tus amigos para ir a tomar el sol y descansar, pero también para nadar.
Comienza con diez largos y ve aumentando cada día uno. Cuando te bañes, camina,
corre, pedalea, haz aperturas de piernas… todo lo que se te ocurra para
moverte. Estira dentro del agua antes de irte y llegarás a casa como nuevo.
Aprovecha el verano para
descansar y conocer otros deportes (deportes acuáticos, deportes de raqueta, bicicleta,
actividades en el medio natural, etc) para llegar a la pretemporada en la mejor forma posible.



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