Presentamos a continuación un artículo que hemos encontrado navegando por Internet y que pensamos puede ser de interés general.
A mis padres, a mis profesores, a mis entrenadores, a mis mayores...
Sé lo que todo ustedes me quieren. Cada uno me lo demuestra en todo momento y en todas partes y en honor a ese cariño que me brindan y que yo también siento hacia ustedes, quiero que me den la posibilidad de crecer de la manera más pura y más simple que pueda.
Déjenme jugar con la alegría que represento. Déjenme ser el niño que a mi me gusta ser.
No pretendan que logre cosas que tal vez sean importantes, pero para otro momento, y que buscarlas ahora representa perder otras que para mi hoy son más importantes.
Déjenme vivir con la edad que realmente tengo, pues solo pasa una vez por la vida.
Y no planifiquen tanto con mi vida, ni con mi persona.
Tampoco se desesperen por mis derrotas pues el dolor que me produce perder termina un instante después y ya ni me acuerdo; enseguida vuelvo a sentir alegría por jugar y divertirme.
No busquen triunfos a través mío, ni pretendan que yo sea como ustedes fueron o no pudieron ser.
Soy un niño y quiero serlo.
Si me dieran tiempo entenderían que en esta etapa tiene que ser así, que en el deporte como en la vida todo tiene su tiempo.
Por favor ... Déjenme jugar sin presiones, sin retos, sin tantas correcciones, sin verlos preocupados, discutiendo y hasta a veces peleando por mí ...
Por favor ... dejen que juegue, que me divierta, que sea feliz.
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